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El Balú y la vieja Apobó julio 19, 2008

Posted by BPP in Cultura, Leyendas.
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CUENTOS DORASQUES

EL BALÚ ACSHILA Y LA VIEJA APOBÓ

El sabio y poderoso Balú Acshila fue bautizado y recibió de su padrino castellano el nombre de Esteban Catalán. Aunque ya no era joven y sus hijos tenían familia grande, el se conservaba fuerte y ágil y gobernaba bien su gente de acuerdo con el cura del pueblo y del jefe español.

Todos los veranos los doraces pasaban la cordillera y bajaban por los ríos del norte para pescar los sabrosos peces que sólo se crían en los pequeños afluentes del Changuinola y del Sixaola* Cuando regresaron de su viaje trajeron consigo una mujer blanca, una francesa que había estado prisionera de los chánguinas y que ellos habían encontrado perdida en la montaña. Se la entregaron al Padre Joaquín Rodríguez y él la bautizó con el nombre de Joaquina Rodríguez y después se la dio por esposa al Balú Acshila. Del nuevo matrimonio del Balú nacieron tres niñas blancas que se criaron en el convento con mucho cuidado y esmero.

En Cochea vivía un hombre bautizado con el nombre de Patricio Ríos (en el lugar que aún recibe el nombre de Paso de Patricio), y ese hombre se robó a la segunda de las hijas Blancas del balú, la llamada María Polonia Catalán. — El Padre Joaquín Rodríguez, tutor de las niñas estaba avergonzado por que había ocurrido y el Gobernador español mandó buscar Patricio Ríos para castigarlo si no se casaba con la niña. El indio fue puesto en el “rollo” y recibió cincuenta azotes que no le hicieron siquiera parpadear. Después él dijo que se casaría si la mujer que lo había criado daba su consentimiento.

Esa  mujer,  llamada  en  indio  Apobó y  en castellano Juana María Araúz, vivía en El Flor, y cuando supo el castigo que le habían dado a su hijo se llenó de dolor y se negó a dar su consentimiento, porque ella decía que no quería que su hijo le casara con esa blanca carilarga como perra. Por esa ofensa  el Balú  mandó  que  la azotaran  en  el  “rollo” y al fin, encida  por  el   dolor  dio  su  consentimiento.  Poco  tiempo después el otro criado de la vieja Apobó, llamado Sebastián Jiménez, se enamoró de la hija menor del Balú; la pidió en matrimonio y le fue dada aunque sin el consentimiento de la vieja Apobó, quien por su terquedad fue nuevamente azotada con el “rollo”. Cuando bajó del tronco del suplicio le dijo al jefe indio: “Balú Acshila: irga agai” que en castellano quiere fecir:  “Llorará tu corazón” y se fue para su casa en el monte de El Flor (Iri-ish).

Pasó el tiempo. La hija mayor del Balú, la llamada María de los Santos Catalán se casó con Gervasio Santamaría, del lugar de San Lorenzo, donde formaron una gran familia. El Balú se había quedado solo en su gran casa cercana a la iglesia y al convento, en donde se habían criado sus hijas blancas y cercana también a la casa del pueblo de la vieja Apobó, en cuyo corazón estaba siempre clavada la espina del gran dolor sus hijos desmerecidos por un matrimonio desigual. Una noche el Balú sintió que golpeaban a su puerta y en indio decían: “¿Balú, cábiga? ” que quiere decir “¿estás dormido? ” por tres veces le hicieron la misma pregunta y al fin él contestó en castellano: “No; yo estoy despierto”; entonces Apobó siguió diciendo en lengua “levántate y ven a tomar esta totuma de chicha que te traigo”. Aunque era temprano de la madrugada él cogió la totuma y bebió. La vieja sólo dijo “me voy” y él guardó la totuma en que había bebido. A la mañana siguiente, ya el sol alto, pensó en que por qué la Apobó había venido a darle chicha en la noche y malicioso fue a ver la totuma que tenía el fondo manchado de sangre. La chicha era sangre y él la había bebido: Furioso se fue a la casa de Apobó y mostrándole la totuma manchada le dijo ” ¿Qué quiere decir esto? ” ella contestó medio en indio y medio en castellano “ba, tara; ba, calcó, badeta, badeta (ya, hombre, ya pedazo de madera; ya vete); vete con tus trastos que ya te tengo fregado”. A lo que el Balú contestó “¿Que me vaya con todos mis trastos? No allego yo al otro mundo sin que antes de prender candela tú con todos tus trastos llegarás al infierno”.

Pasó como un año sin que nada ocurriera, pero tanto el Balú como la vieja Apobó mantenían el odio en su corazón y nada más esperaban una ocasión para cobrarse la ofensa.

Ya como en diciembre el Balú se fue con sus yernos a la montaña de Los Bobos (Palmira) a preparar las tierras para la siembra nueva. El sentía que ya su gran viaje estaba cerca y con dolor pensaba que la vieja Apobó se quedaría para contar su cuento y eso le aturdía la cabeza y le amargaba la boca. Al medio día después de almorzar, mientras sus yernos afilaban los machetes, tendió una manta y se acostó con los ojos cerrados, a pensar. Estando así oyó arriba del árbol un ruido y vio que venía bajando un huevo de gallina y le cayó sobre el estómago. El lo cogió, se levantó y se acostó en otro lado; pero allá también le cayó otro huevo y luego otro. “¿Gallinas aquí? ” se dijo él. “No, estas son cosas de Apobó que me quiere decir que aunque esté lejos, ella me sigue los pasos”. “Ella puede y yo puedo también” y cogiendo su cerbatana sopló los tres huevos en dirección a El Flor donde estaba la vieja Apobó y le golpeó el corazón y murió de una vez. Pero antes de echar el último aliento, levantó el puño hacia el norte, hacia donde volaban los pájaros y allá en la montaña, bajo su manta, el viejo Balú sintió que algo se le rompía dentro del pecho y que antes de que se apagaran las brasas ya él no sería nadie. Los dos enemigos se destruyeron uno al otro.

—-

* En algunos de esos ríos se cría un pez de carne exquisita llamado “bocachica”. Durante el verano, muchos chiricanos cruzan la cordillera sólo por darse el gusto de comer “bocachica” fresco, aunque también lo salan y ahuman. Todo estaría bien si no fuera porque pescan con dinamita y están destruyendo esa riqueza.

Referencia: Beatriz Miranda de Cabal. 1974.  Un pueblo visto a través de su lenguaje. 113 pp.

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Comentarios»

1. maylin - julio 8, 2009

esto aburre

2. Anónimo - julio 9, 2009

Imaginamos que no supo leerlo completo.

Qué pena que diga semejante barbaridad! Estos cuentos son oro en polvo de una cultura desaparecida!

3. no le importa - septiembre 22, 2009

callese la boca

4. no le importa - septiembre 22, 2009

todos son brutos y burros


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